Penáguila con niños: descubre el Jardín de Santos, su laberinto vegetal y un plan perfecto para pasar el día
Si buscas una escapada diferente por el interior de la provincia de Alicante, Penáguila es uno de esos pueblos que sorprenden. Sus calles medievales, el famoso Jardín de Santos, un divertido laberinto vegetal y una agradable zona de picnic lo convierten en un destino ideal para disfrutar en familia.
En apenas un día podréis combinar naturaleza, historia y un paseo tranquilo por uno de los pueblos con más encanto del interior alicantino.
Penáguila, un pequeño tesoro entre montañas
Penáguila pertenece a la comarca de L'Alcoià, situada entre las sierras de Aitana, Mariola y Serrella. Actualmente cuenta con algo más de 300 habitantes, conservando ese ambiente tranquilo y auténtico de los pueblos de interior donde parece que el tiempo se ha detenido.
Su casco histórico fue construido entre los siglos XIII y XIV, durante la repoblación cristiana, y todavía mantiene gran parte de su trazado medieval, con calles estrechas, murallas y antiguas puertas de acceso.
¿Qué hace famoso a Penáguila?
Aunque es un pueblo pequeño, Penáguila es conocido por varios motivos:
El espectacular Jardín de Santos, uno de los jardines históricos más bonitos de la Comunidad Valenciana.
Su laberinto vegetal, que encanta tanto a niños como a adultos.
El bien conservado casco medieval
La singular alineación solar del Arco de Santa Lucía, un curioso fenómeno que ocurre durante el solsticio de invierno.
Qué visitar en Penáguila en un día
1. Pasear por el casco histórico
La mejor forma de empezar la visita es recorriendo tranquilamente sus calles empedradas.
No te pierdas:
la Plaza del Árbol;
la Iglesia de la Asunción;
los restos de la muralla medieval;
el Portalet, una antigua puerta defensiva;
los miradores naturales que rodean el pueblo.
2. El Jardín de Santos
El auténtico protagonista de la visita.
Nada más llegar llama la atención el precioso paseo de cipreses que conduce hasta la entrada del jardín, creando una estampa digna de una película.
En el interior encontrarás:
un gran estanque;
un pabellón neoclásico;
esculturas;
una antigua pajarera;
un pequeño bosque con enormes árboles;
un invernadero;
una gruta artificial;
varios miradores;
y, por supuesto, el famoso laberinto vegetal.
Todo el conjunto transmite un ambiente muy romántico y resulta sorprendente encontrar un jardín de este tipo en un pequeño pueblo del interior.
El laberinto vegetal: la parte favorita de los niños
Si preguntas a cualquier familia que haya visitado el Jardín de Santos cuál fue el momento más divertido, la respuesta suele ser la misma: el laberinto.
Está formado por altos setos perfectamente recortados que esconden numerosos pasillos y callejones. Aunque no es muy grande, tiene el tamaño perfecto para que los niños disfruten intentando encontrar la salida mientras los adultos también se animan a participar.
Es una de esas actividades sencillas que convierten la visita en una auténtica aventura familiar.
La historia del Jardín de Santos
El Jardín de Santos comenzó a construirse en 1841 por Joaquín Rico y Soler, un terrateniente de Penáguila apasionado por la botánica y la naturaleza.
La finca pertenecía a su familia desde el siglo XVIII y decidió transformarla en un elegante jardín de estilo romántico inspirado en las grandes villas europeas de la época. Para ello contó con la colaboración del pintor Antonio Cabrera, amigo personal suyo, que participó en el diseño del conjunto.
Durante varios años se fueron incorporando especies vegetales procedentes de distintos lugares, además de elementos decorativos como:
el estanque;
el orquidiario;
la gruta;
los miradores;
la pajarera;
el laberinto vegetal.
Uno de los proyectos más llamativos fue la creación del paseo de cipreses que comunicaba directamente la casa de Joaquín Rico en el pueblo con su jardín privado.
En 1986 la finca pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Penáguila, que inició su recuperación y apertura al público, permitiendo que hoy podamos disfrutar gratuitamente de este pequeño tesoro botánico.
Un área recreativa perfecta para hacer picnic
Justo antes de acceder al Jardín de Santos se encuentra una amplia área recreativa, muy cuidada y especialmente pensada para pasar el día en familia.
Encontrarás:
numerosas mesas de picnic;
bancos bajo la sombra de grandes árboles;
aseos públicos;
amplios espacios para descansar;
zona infantil;
y un entorno muy tranquilo rodeado de naturaleza.
Muchísimas familias aprovechan para llevar comida de casa y disfrutar de un picnic antes o después de visitar el jardín.
Los niños pueden jugar con seguridad mientras los adultos descansan bajo los árboles, lo que convierte esta parada en uno de los mejores planes familiares del interior de Alicante.
Un plan perfecto para una escapada en familia
Penáguila demuestra que no hace falta recorrer muchos kilómetros para descubrir lugares sorprendentes. Su ambiente tranquilo, su precioso casco histórico, el singular Jardín de Santos y el divertido laberinto vegetal hacen que tanto pequeños como mayores disfruten de una jornada diferente.
Si además preparáis un picnic para comer en su área recreativa, tendréis todos los ingredientes para pasar un día inolvidable en uno de los rincones con más encanto del interior de Alicante.
Espero que os haya gustado el post, te leo en comentario.
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